La carretera Overseas Highway conecta a Miami con un paraíso de sol y arrecifes. Pero desde hace semanas, el trayecto hacia los Cayos de Florida ha cambiado. Agentes de la Patrulla Fronteriza y del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) detienen vehículos con un nivel de intensidad sin precedentes. El despliegue, justificado por la cercanía con rutas marítimas desde Cuba y Haití, ha transformado la dinámica cotidiana del sur del estado.
Florida ha sido históricamente un imán para comunidades hispanohablantes que construyen negocios, trabajan en la industria del turismo y aportan a la economía desde diversos frentes. En el condado de Monroe, donde se encuentran los Keys, más del 20% de los residentes son inmigrantes, y buena parte trabaja en hoteles, restaurantes o actividades relacionadas con el mar. La reciente militarización de la carretera ha generado preocupación en empresarios locales y turistas por igual.
Impacto directo del operativo migratorio en la economía local
En sectores como Islamorada o Key West, el turismo representa hasta el 60% del ingreso económico directo. Sin embargo, con la imagen de agentes uniformados deteniendo autos al azar y pidiendo documentos, los visitantes internacionales han comenzado a cancelar reservas. Además, trabajadores latinos muchos de ellos en situación migratoria regular reportan sentirse intimidados y optan por evitar la zona, lo que impacta directamente a pequeños negocios.
Este cambio afecta a la imagen de Florida como destino libre, seguro y hospitalario. Del mismo modo, abre un debate sobre cómo políticas migratorias extremas pueden erosionar los pilares económicos que sostienen a las comunidades costeras.
El 55% de los arrestos recientes han involucrado a personas con permisos vigentes o solicitudes en proceso, de acuerdo con datos del DHS en noviembre de 2025.
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