Los océanos ya no están al margen de la ley. El 17 de enero de 2026 marcó un hito mundial con la entrada en vigor del Acuerdo relativo a la Diversidad Biológica Marina en Zonas Fuera de Jurisdicción Nacional (BBNJ), el primer tratado internacional jurídicamente vinculante que protege la biodiversidad en altamar. México fue uno de los principales impulsores de esta iniciativa que busca garantizar el uso sostenible de cerca del 66% de las aguas oceánicas que no pertenecen a ningún país.
El tratado establece una base legal sólida frente a amenazas como la sobrepesca, la contaminación y el cambio climático. Además, promueve la creación de áreas marinas protegidas y el uso equitativo de recursos genéticos marinos especies con potencial médico, alimentario o biotecnológico bajo el principio del patrimonio común de la humanidad.
Biodiversidad en altamar y compromiso internacional
Con el respaldo de 83 Estados Parte, el acuerdo también obliga a realizar evaluaciones de impacto ambiental antes de cualquier actividad en alta mar, e incluye mecanismos de cooperación científica, transferencia tecnológica y apoyo a países en desarrollo. México jugó un papel central durante las negociaciones, con la participación coordinada de la Secretaría de Relaciones Exteriores, la Secretaría de Marina y la ONU.
Este avance fortalece la gobernanza oceánica global y refleja un compromiso real con la sostenibilidad ambiental. De igual manera, abre nuevas posibilidades para la investigación marina, la innovación farmacéutica y la diplomacia ambiental en regiones estratégicas como América Latina y el sur de Florida.
Más allá de las intenciones políticas, este tratado convierte la conservación marina en una responsabilidad compartida, con herramientas legales para proteger ecosistemas vitales para la vida en el planeta.
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