En Florida, el brillo del crecimiento económico convive con una realidad preocupante: el alto número de cuentas en cobranza. Según el más reciente estudio de WalletHub, el estado ocupa el séptimo lugar a nivel nacional en este indicador, con un promedio de más de tres deudas morosas por persona.
Este dato es más que una cifra. Revela que miles de floridanos están teniendo dificultades reales para mantenerse al día con sus compromisos financieros. El monto promedio de estas deudas supera los 1,500 dólares, lo que representa una carga significativa, especialmente en contextos urbanos como Miami, donde el costo de vida y la informalidad laboral afectan con fuerza a la comunidad hispana.
Cuentas en cobranza pueden dañar el historial crediticio
Expertos advierten que una cuenta en cobranza permanece en el historial crediticio por siete años, incluso después de ser pagada. Esto limita el acceso a crédito, vivienda y oportunidades laborales. Para evitarlo, es fundamental que los consumidores se mantengan en contacto con sus acreedores, soliciten programas de alivio por dificultades económicas y consideren planes de pago flexibles.
La situación en Florida no es aislada, pero sí alarmante. Wyoming, Alaska y Montana lideran el listado, mientras que estados como Illinois y Nueva York reportan las menores tasas de cuentas en cobranza.
Miami, con su ecosistema emprendedor latino, enfrenta este reto con resiliencia. Se están impulsando programas comunitarios de educación financiera que ofrecen herramientas prácticas para manejar deudas y mejorar la salud crediticia.
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