Miami se prepara para temperaturas inusualmente bajas este domingo, con pronósticos que estiman hasta 30 °F y sensaciones térmicas por debajo del punto de congelación. Para algunos, el frío parece una solución natural al problema de los reptiles invasores.
Sin embargo, científicos advierten que no es tan sencillo. A diferencia de lo que ocurre con las iguanas verdes que caen de los árboles en letargo, las pitones birmanas, especie agresiva y no nativa, cuentan con mecanismos que les permiten resistir eventos fríos de corta duración.
Estas serpientes, que han alterado profundamente los ecosistemas de los Everglades, pueden reducir su metabolismo ante temperaturas bajas, entrando en un estado de conservación energética. Así lo explica Melissa Miller, especialista del Instituto de Ciencias Agrícolas y Alimentarias de la Universidad de Florida, quien detalla que estos reptiles ectotérmicos logran sobrevivir siempre que las heladas no se extiendan más allá de su umbral de tolerancia.
Reptiles resilientes en el sur de Florida
En 2010, una ola de frío extremo de más de una semana provocó la muerte de numerosas especies, incluyendo pitones, iguanas, cocodrilos y manatíes. Pero eventos así son poco frecuentes. Hoy, aunque las bajas temperaturas impactan visiblemente a las iguanas que entran en letargo y pierden control muscular, las pitones suelen resistir mientras no se mantengan las heladas por varios días consecutivos.
La Comisión de Pesca y Vida Silvestre de Florida ha advertido que las pitones continúan representando una amenaza real para la fauna nativa, a pesar de los descensos de temperatura. De hecho, un estudio reciente del U.S. Geological Survey confirma que solo los fríos prolongados logran afectar significativamente sus poblaciones.
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