La calidad del agua potable en algunas de las zonas más densamente pobladas de México ha sido objeto de estudio reciente. Un análisis clínico de diez muestras de agua recolectadas entre noviembre y diciembre de 2024 arrojó resultados alentadores: el agua del grifo de Iztapalapa, Benito Juárez y Azcapotzalco, en Ciudad de México; Nezahualcóyotl, en el Estado de México, y Cuautla, Morelos, mostró niveles seguros y comparables con estándares internacionales.
El estudio evaluó tanto agua de grifo como embotellada y filtrada, utilizando pruebas bionalíticas in vitro. Estas permitieron identificar posibles efectos citotóxicos, genotóxicos o alteraciones hormonales causadas por contaminantes. Ninguna de las muestras mexicanas mostró signos de toxicidad celular ni activación peligrosa de receptores hormonales.
Parámetros de seguridad: qué se evaluó y qué se encontró
No obstante, algunas muestras presentaron bioactividad en parámetros como la activación del receptor aril hidrocarbonado (AhR) y la inhibición de receptores androgénicos. Aun así, los valores permanecieron dentro de los rangos aceptados a nivel global para el agua potable, lo cual fue resaltado por el equipo investigador como un indicador de seguridad sanitaria.
Este hallazgo es especialmente relevante en zonas como Iztapalapa o Neza, históricamente asociadas a desafíos en infraestructura hídrica. La inclusión de una muestra de referencia proveniente de Uppsala, Suecia, permitió contrastar los resultados con parámetros internacionales, reforzando la confiabilidad del análisis.
El análisis también incluyó agua embotellada y de filtros domésticos, las cuales no presentaron ventajas significativas sobre el agua de grifo en términos de calidad bioanalítica.