La ciudad de Miami Beach está decidida a transformar la narrativa del Spring Break. Con un operativo de seguridad propuesto para votación este jueves en la Comisión Municipal, las autoridades locales buscan dejar atrás los excesos y episodios caóticos de años anteriores, priorizando ahora la salud, el bienestar y la seguridad tanto de residentes como de visitantes.
El alcalde Steven Meiner ha dejado claro que se implementará una fuerte presencia policial, con patrullaje conjunto de autoridades locales, estatales y del condado. También se esperan ajustes como el retiro parcial de barricadas, en un esfuerzo por mantener el orden sin apagar la energía turística que caracteriza a la ciudad durante esta temporada.
Además, el gobierno municipal reportó una reducción del 18 % en criminalidad y un aumento en los ingresos por impuestos turísticos, indicadores que refuerzan su estrategia actual.
Spring Break entre controles y oportunidades económicas
No obstante, el sector comercial ha mostrado inquietud ante la posibilidad de medidas excesivas. Gino Escalona, director de Entretenimiento de Mango’s en Ocean Drive, advirtió que “si la ciudad vuelve a cerrar como el año pasado, nos va a perjudicar muchísimo a nivel turístico”. Para muchos empresarios, la clave está en encontrar un balance entre control y flexibilidad.
Del mismo modo, comerciantes como Marco Pérez destacan que evitar estampidas y aglomeraciones descontroladas es fundamental. Por su parte, Magela Ramo, gerente del restaurante Havana Beach, recordó que “el año pasado estuvo todo bien”, aunque siempre existe preocupación por el volumen de visitantes jóvenes.
En la edición pasada, pese a algunas restricciones, se vivieron dos semanas tranquilas que permitieron a familias y visitantes disfrutar de una ciudad vibrante y segura.
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