Bad Bunny convirtió el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl en una celebración cultural cargada de símbolos y mensajes. Durante poco más de 13 minutos, el artista puertorriqueño ofreció un show que combinó música, identidad y referencias directas a su origen, con un enfoque de unidad que evitó la confrontación política directa.
El escenario recreó espacios cotidianos de Puerto Rico y de América Latina, como una plantación de caña, una barbería y su icónica “casita”, mientras Bad Bunny interpretó éxitos como Tití me preguntó, El apagón y NUEVAYoL. La presentación incluyó apariciones de Lady Gaga y Ricky Martin, además de cameos de Pedro Pascal, Cardi B y Karol G.
Mensajes de superación y orgullo cultural
Uno de los momentos más destacados ocurrió cuando Bad Bunny recordó sus orígenes y habló de la importancia de creer en uno mismo. El artista, nacido en Vega Baja, repasó simbólicamente su camino desde SoundCloud hasta convertirse en uno de los músicos más escuchados del mundo, con múltiples récords en Spotify y premios Grammy.
La escenografía reforzó el valor cultural de lo cotidiano. Elementos como las sillas plásticas, los jíbaros, el dominó y los instrumentos tradicionales subrayaron la intención del artista de reivindicar experiencias comunes que forman parte de la identidad puertorriqueña y latina, llevándolas a uno de los escenarios más vistos del planeta.
Puerto Rico y América como eje del espectáculo
Al interpretar El apagón, Bad Bunny aludió a los problemas energéticos persistentes en Puerto Rico, una referencia directa a los apagones que afectan a la isla desde hace años. El momento se convirtió en uno de los más simbólicos del espectáculo, al conectar música y denuncia social sin discursos explícitos.
El cierre del show reforzó la idea de que América es un continente y no solo un país. El artista habló mayoritariamente en español y desfiló banderas de distintos territorios, reafirmando la diversidad cultural del continente. La presentación concluyó con una celebración de la cultura latina, donde la música, el baile y la identidad compartida ocuparon el centro del mensaje.