Este 14 de febrero, mientras el país se tiñe de rojo y rosa, la industria chocolatera mexicana se juega algo más que el romance: hasta el 10% de sus ingresos anuales. Con ventas proyectadas por 50,400 millones de pesos para este 2026, el sector enfrenta una de sus temporadas más estratégicas en medio de un escenario económico volátil, marcado por los altibajos en el precio del cacao.
Detrás de cada tableta y bombón intercambiado durante San Valentín hay una cadena productiva que comenzó a trabajar desde octubre. La temporada representa el cierre financiero del ciclo más intenso del año. En 2025, el sector logró ventas por 46,700 millones de pesos, con un alza del 11% en valor, aunque solo del 1.9% en volumen real. Este contraste refleja un fenómeno claro: el chocolate vale más, pero no se consume proporcionalmente más.
Industria chocolatera en México: resistencia, precios y poder femenino
El aumento de valor ha sido impulsado por la capacidad de adaptación del sector. La tonelada de cacao, que llegó a alcanzar los 12,000 dólares, cerró el año en 8,000 y se ubica actualmente en 4,400. Esta inestabilidad ha exigido estrategias más agresivas de innovación y diversificación, donde las micro, pequeñas y medianas empresas juegan un papel clave: representan el 98% de las 340 unidades económicas del sector.
Otro factor que sostiene esta industria es la participación femenina. Según la Asociación Nacional de Fabricantes de Chocolates, Dulces y Similares (ASCHOCO), el 56% de los 18,400 empleos directos está en manos de mujeres. Este dato subraya el impacto social del chocolate en México, donde tradiciones y negocio convergen en una industria resiliente.
La expectativa para 2026 mantiene un tono optimista: con un crecimiento estimado del 8.7%, la industria proyecta romper su propio techo, sin perder su esencia.