Estados Unidos enfrenta un nuevo caso judicial relacionado con inversiones inmobiliarias en el sur de Florida. Fiscales federales acusaron a un empresario de Miami de organizar un esquema de fraude inmobiliario que habría recaudado cerca de 85 millones de dólares de inversores.
La acusación presentada en un tribunal federal señala a Rishi Kapoor, de 41 años, como presunto responsable de múltiples delitos financieros. Entre los cargos figuran fraude electrónico, lavado de dinero, fraude bancario, evasión fiscal y conspiración para cometer delitos contra Estados Unidos.
Ligado a proyectos que nunca se construyeron
Kapoor fue director ejecutivo de Location Ventures, una empresa dedicada al desarrollo inmobiliario en el sur de Florida. Según los documentos judiciales, la compañía promocionaba proyectos de condominios en zonas como Coral Gables, Coconut Grove, Miami y Fort Lauderdale.
De acuerdo con la fiscalía, el empresario habría recaudado alrededor de 85 millones de dólares de inversores prometiendo desarrollos inmobiliarios que en gran parte nunca llegaron a construirse.
Asimismo, las autoridades sostienen que Kapoor habría utilizado fondos de la empresa para financiar gastos personales. Entre las adquisiciones mencionadas en la acusación se incluyen un yate de lujo de aproximadamente 20 metros, una residencia en Cocoplum y artículos de alto valor como relojes Rolex.
Fraude inmobiliario también incluye evasión fiscal
Los fiscales federales también alegan que el acusado retuvo impuestos sobre la nómina de empleados sin entregarlos al Servicio de Impuestos Internos de Estados Unidos. Esa práctica, según la acusación, habría afectado directamente a trabajadores de la empresa.
Las investigaciones señalan además que Kapoor habría falsificado información financiera para obtener préstamos millonarios. Entre las irregularidades detectadas se mencionan extractos bancarios manipulados, omisión de deudas hipotecarias y declaraciones falsas sobre el estado de sus impuestos.
El proceso penal podría implicar penas severas. Si es declarado culpable, el acusado enfrenta hasta 20 años de prisión por varios cargos de fraude electrónico y hasta 30 años por fraude bancario, según la acusación federal.