Paraguay se ha convertido en una de las economías con mejor desempeño de América Latina. Mientras varias naciones de la región enfrentan desaceleración e incertidumbre, el país sudamericano acumula años de crecimiento sostenido respaldado por exportaciones, energía renovable y nuevas inversiones.
Durante los últimos tres años, la economía paraguaya avanzó a un ritmo promedio superior al 5 %. Además, organismos internacionales destacan la reducción de la pobreza, la estabilidad macroeconómica y la llegada de capital extranjero como factores que fortalecen su posición regional.
Energía e inversión fortalecen a Paraguay
Uno de los principales motores del desarrollo es la disponibilidad de energía limpia y de bajo costo. Gracias a las represas de Itaipú y Yacyretá, Paraguay figura entre los mayores exportadores de electricidad renovable per cápita del mundo.
Esta ventaja ha despertado el interés de empresas vinculadas con centros de datos, inteligencia artificial e industrias tecnológicas. Asimismo, el país impulsa proyectos relacionados con biocombustibles y manufactura avanzada.
Por otro lado, la inversión extranjera directa alcanzó niveles históricos. Datos del Banco Central del Paraguay indican que en 2024 ingresaron más de 931 millones de dólares, impulsados por la estabilidad económica y un entorno favorable para los negocios.
Infraestructura y exportaciones sostienen el avance
La agricultura continúa siendo un pilar fundamental. La producción de soja, carne y otros productos agroindustriales mantiene un papel clave en las exportaciones y en la generación de empleo.
Además, importantes proyectos de infraestructura fortalecen la conectividad regional. El Corredor Bioceánico y las mejoras en la hidrovía Paraguay-Paraná buscan reducir costos logísticos y facilitar el acceso a mercados internacionales.
Los especialistas advierten que el próximo desafío será convertir este crecimiento en una mejora más amplia para toda la población. Aunque la pobreza disminuyó y el empleo aumentó, la informalidad laboral sigue siendo elevada y la desigualdad permanece entre las más altas de América Latina. En consecuencia, el reto consiste en sostener el dinamismo económico mientras se fortalecen los servicios públicos, la productividad y las oportunidades para más sectores de la sociedad.