Los problemas energéticos volvieron a golpear a Cuba tras un nuevo colapso de su red eléctrica nacional. La interrupción del servicio dejó sin electricidad a millones de personas durante la noche del domingo y evidenció, una vez más, las dificultades que enfrenta la isla para mantener estable su sistema de generación y distribución de energía.
Este apagón representa el primero de agosto y llega después de que el país registrara otros tres cortes nacionales durante julio. La empresa estatal de electricidad confirmó el fallo mediante redes sociales, aunque no ofreció detalles sobre las causas específicas del incidente ni una estimación para la recuperación total del servicio.
Crisis energética mantiene bajo presión a Cuba
La situación responde a una combinación de factores que han debilitado la infraestructura energética. Entre ellos destacan las dificultades para importar combustible, mientras el bloqueo petrolero impulsado por Estados Unidos continúa afectando el abastecimiento y pone a prueba un sistema eléctrico con años de desgaste.
Además, la reducción del suministro desde Venezuela y el freno a las exportaciones de combustible desde México complicaron todavía más el panorama. Como resultado, los apagones se han vuelto frecuentes y afectan la vida diaria de la población.
Los cortes obligan a muchos habitantes a reorganizar sus actividades. En numerosos casos deben levantarse durante la madrugada para cocinar, lavar ropa, conectarse a internet o intentar aliviar las altas temperaturas del verano, sin conocer cuánto tiempo permanecerán sin electricidad.
Reformas buscan aliviar la emergencia
Frente a este escenario, el Gobierno ha comenzado a aplicar cambios económicos para atraer inversión y fortalecer el suministro de combustible. En julio, el primer ministro Manuel Marrero Cruz anunció la aprobación de la primera empresa con inversión extranjera dedicada a importar y comercializar combustible.
Asimismo, cerca de 200 empresas recibieron autorización para participar en la distribución mayorista de combustible. Los legisladores también aprobaron medidas para permitir inversión privada en el sector turístico, una industria afectada por la salida de cadenas hoteleras y la reducción de vuelos vinculada a la escasez de combustible.
Marrero reconoció que estas reformas solo representan un avance gradual y advirtió que los cambios de mayor impacto requerirán más tiempo antes de ofrecer resultados visibles para la población.