Estados Unidos anunció nuevas sanciones contra Cuba que alcanzan a Fidel Ernesto Castro Calis, nieto del expresidente Raúl Castro, además de un banco y cuatro empresas vinculadas con los sectores minero y energético de la isla.
El secretario de Estado, Marco Rubio, informó que Washington incluyó en las designaciones al Banco Exterior de Cuba y a las compañías Nicarotec, Cexni, Abapet y Comercial Cupet. Según el funcionario, estas entidades explotan recursos naturales o reservas energéticas en beneficio del Gobierno cubano.
Las restricciones impiden a los designados mantener relaciones económicas o empresariales en Estados Unidos y acceder a su sistema financiero.
Sanciones aumentan la presión económica sobre Cuba
Fidel Ernesto Castro, de 31 años, es hijo de Alejandro Castro Espín, general de brigada y figura vinculada al aparato estatal cubano que también recibió medidas restrictivas de Washington recientemente.
La administración de Donald Trump ha incrementado durante 2026 la presión sobre La Habana. Medidas anteriores alcanzaron al presidente Miguel Díaz-Canel, así como a otros familiares de Raúl Castro.
Washington también amenazó desde finales de enero con aranceles adicionales contra países que suministraran petróleo a Cuba. Algunos proveedores suspendieron posteriormente sus envíos, una situación que profundizó la escasez energética que enfrenta la isla.
Washington mantiene su ofensiva contra La Habana
Rubio aseguró que las nuevas designaciones buscan desmantelar redes financieras y estructuras de poder vinculadas al Gobierno cubano. La Habana, por su parte, ha denunciado las restricciones petroleras estadounidenses y el embargo comercial vigente desde hace décadas.
La presión también llegó al ámbito judicial. En mayo, el Departamento de Justicia estadounidense acusó formalmente a Raúl Castro por el derribo de dos avionetas de Hermanos al Rescate en 1996.
El incidente causó cuatro muertes, incluidas las de tres ciudadanos estadounidenses. Los fiscales atribuyeron a Castro y otros acusados delitos de conspiración para matar estadounidenses, destrucción de aeronaves y asesinato. El Gobierno cubano rechazó las acusaciones.