La recta final de las elecciones presidenciales en Brasil quedó marcada por un enfrentamiento televisivo entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro. El primer debate entre ambos candidatos estuvo dominado por acusaciones personales, disputas económicas y diferencias sobre la relación con Estados Unidos.
A una semana de la segunda vuelta, el encuentro organizado por TV Band en São Paulo dejó en evidencia la tensión de una contienda que las encuestas mantienen prácticamente empatada.
Acusaciones de corrupción dominan el debate presidencial
Flávio Bolsonaro abrió uno de los principales frentes de confrontación al mencionar presuntas irregularidades relacionadas con un hijo del mandatario brasileño.
El senador del Partido Liberal recurrió a señalamientos de tráfico de influencias y a declaraciones de Roberta Luchsinger para cuestionar al presidente.
Lula respondió con críticas a la trayectoria política de su adversario, sus presuntos vínculos con organizaciones criminales y la cercanía de la familia Bolsonaro con Donald Trump.
Las acusaciones elevaron el tono del intercambio hasta provocar interrupciones del público. La presentadora tuvo que intervenir para controlar los gritos que dificultaron las declaraciones finales.
Recortes presupuestarios y relación con Estados Unidos
Las diferencias económicas también ocuparon buena parte del encuentro.
Bolsonaro defendió una propuesta para reducir el gasto público en 250,000 millones de reales, equivalentes a unos 50,000 millones de dólares.
Lula cuestionó las consecuencias sociales de ese ajuste y comparó sus posibles efectos con las políticas de austeridad aplicadas por Javier Milei en Argentina.
El presidente también planteó dudas sobre el futuro de Petrobras y la protección de los recursos estratégicos brasileños.
Su rival rechazó las críticas y defendió una mayor cooperación con Washington para enfrentar al crimen organizado mediante el Escudo de las Américas.
Otro momento de tensión surgió cuando Lula recordó la gestión sanitaria de Jair Bolsonaro durante la pandemia. Flávio reconoció errores cometidos por el gobierno de su padre.
La segunda vuelta se acerca sin un favorito claro
El debate no resolvió las diferencias entre los candidatos, pero mostró las estrategias que utilizarán para conquistar a los votantes indecisos.
Ambos tienen previsto volver a enfrentarse el 23 de octubre en TV Globo.
La elección definitiva será el 25 de octubre, con casi 160 millones de ciudadanos convocados a votar.
Además de convencer a los indecisos, las campañas buscan movilizar a los 33 millones de electores que no participaron en la primera vuelta.