Una mortandad sin precedentes amenaza a la fauna marina de Península Valdés, en la provincia argentina de Chubut. Los científicos investigan el hallazgo de numerosos ejemplares muertos de ballenas francas australes y advierten que la temporada podría superar los registros históricos.
Aunque las autoridades todavía no presentan un balance oficial, estimaciones extraoficiales apuntan a más de 300 animales fallecidos. Los investigadores esperan concluir la temporada para establecer una cifra definitiva y determinar las consecuencias para la especie.
Investigan bacterias y toxinas por muerte de ballenas
Los especialistas identificaron dos posibles causas detrás de la mortalidad, dependiendo de la edad de los ejemplares.
En las crías, los análisis confirmaron la presencia de Erysipelothrix rhusiopathiae, una bacteria capaz de provocar infecciones graves. El microorganismo puede ingresar mediante heridas o alimentos contaminados.
Para los adultos, los investigadores consideran la posibilidad de una floración algal nociva, conocida como marea roja. Sin embargo, todavía no existe una confirmación definitiva.
El programa sanitario de Chubut realiza necropsias y análisis microbiológicos. También contempla recolectar muestras de agua y moluscos en los golfos Nuevo y San José.
Científicos advierten sobre un posible récord de mortalidad
El Instituto de Conservación de Ballenas registra antecedentes preocupantes: 113 crías muertas en 2012 y 28 adultos varados en 2022.
Este año, los hallazgos incluyen crías, juveniles y adultos, una combinación menos frecuente.
Los investigadores tampoco encontraron evidencias directas de actividades humanas locales relacionadas con las muertes, aunque no descartan posibles efectos del cambio climático y de El Niño.
La situación ocurre en uno de los principales santuarios reproductivos de Sudamérica.
Según el monitoreo científico, este año llegaron 1,375 ejemplares, incluidos 409 ballenatos. En 2025 se había alcanzado un máximo de 2,110 individuos.
La especie cuenta con protección legal en Argentina después de haber estado cerca de la extinción por la caza comercial.
Ante el aumento de muertes de ballenas, los especialistas piden evitar conclusiones apresuradas. Su longevidad y madurez reproductiva tardía obligan a evaluar los efectos poblacionales durante varios años.