A veces, un auto no es solo un medio de transporte, sino un testimonio del tiempo. En Florida, un Chevrolet Camaro IROC-Z de 1987 con apenas 104 millas recorridas ha salido a la venta, desatando una ola de asombro entre los coleccionistas. Este ejemplar no solo conserva su esencia original, también encarna el espíritu de una época en la que el diseño automotriz apostaba por lo audaz y lo potente.
Camaro IROC-Z, símbolo del poder retro
El modelo, parte de la tercera generación del Camaro, destaca por su motor V8 de 5.0 litros, capaz de entregar 215 caballos de fuerza, una cifra relevante para su tiempo. Además, su exterior rojo encendido, interiores impecables y aún con los plásticos originales de fábrica, lo convierten en una cápsula del tiempo que reta al desgaste y la lógica del mercado actual.
Conservado en condiciones excepcionales, este IROC-Z fue almacenado con un cuidado meticuloso en un garaje con temperatura controlada. La subasta actual, que ronda los 65,000 dólares, refleja no solo el estado del vehículo, sino también el valor simbólico que representa para los entusiastas. En ciudades como Miami, donde la cultura del automóvil es parte del estilo de vida, reliquias como esta despiertan pasiones y también oportunidades de inversión emocional y financiera.
Este tipo de hallazgos refuerza la importancia de la nostalgia como motor del consumo y demuestra cómo lo vintage gana protagonismo en el actual ecosistema económico y cultural. En 2024, el mercado de autos clásicos en Estados Unidos superó los 3.5 mil millones de dólares en transacciones, según datos de Classic.com.
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