Un pedido de mármol travertino con destino a Washington volvió a colocar a Florida en el centro del mapa político y empresarial de Estados Unidos. Donald Trump, en plena campaña y con la vista puesta en un posible regreso a la Casa Blanca, ordenó la compra de este lujoso material a través de una empresa ubicada en Palm Beach para renovar el icónico salón de baile de la residencia presidencial.
La decisión de Trump no es menor. Muestra cómo Florida, y en particular su mercado de bienes raíces y diseño de interiores, está cada vez más conectado con las altas esferas del poder. Además, este movimiento revitaliza una economía regional que se ha transformado en epicentro de inversión, gracias a una comunidad hispana vibrante y emprendedora que domina sectores clave como construcción, arquitectura y distribución de materiales de lujo.
El mármol en Florida, reflejo de una economía en expansión
Empresas lideradas por latinos, muchas de ellas con base en Miami, no solo están vendiendo mármol a clientes exigentes, sino participando en proyectos de alto impacto con una visión estética y estratégica que combina tradición y sofisticación. Este tipo de operaciones consolida a Florida como nodo de influencia económica con alcance nacional.
Del mismo modo, el detalle de que Trump haya gestionado la compra desde su residencia de Mar-a-Lago también reafirma el papel simbólico y operativo del estado como base de sus decisiones clave. La elección del mármol travertino no solo responde a una preferencia personal, sino a una narrativa de lujo y poder que encuentra eco en la cultura de Florida, donde la estética clásica mediterránea convive con la innovación en diseño.
Este tema puede interesarte: Miami suspende vuelos al Caribe tras la captura de Nicolás Maduro