La Fórmula 1 avanza hacia una nueva etapa técnica con cambios que buscan equilibrar rendimiento y seguridad. Las modificaciones propuestas por la FIA responden a datos recientes y a la necesidad de mejorar la experiencia competitiva en pista.
Además, estas medidas fueron discutidas con equipos, fabricantes e ingenieros, lo que refuerza su enfoque colaborativo. La intención es afinar aspectos clave del reglamento antes de su implementación oficial.
F1 redefine clasificación y gestión de energía
Los ajustes más relevantes se centran en la clasificación y el uso de energía. Se reducirá la recarga máxima de 8 a 7 MJ, con el objetivo de limitar el uso excesivo del sistema conocido como superclip. Asimismo, la potencia máxima de este sistema aumentará a 350 kW, lo que permitirá una conducción más constante.
También se ampliará de 8 a 12 el número de eventos donde podrán aplicarse límites energéticos alternativos. Esta flexibilidad permitirá adaptar el rendimiento a las características de cada circuito.
Seguridad y control en carrera bajo nuevas condiciones
En carrera, el boost tendrá un límite de 150 kW para evitar diferencias bruscas entre monoplazas. Del mismo modo, el despliegue del MGU-K se mantendrá en 350 kW en zonas clave, pero se reducirá a 250 kW en otras secciones del trazado.
En las arrancadas, se introduce un sistema que detecta baja aceleración y activa automáticamente potencia adicional para evitar riesgos. También se incorporan señales visuales para alertar a otros pilotos en pista.
En condiciones de lluvia, se aumentará la temperatura de los neumáticos intermedios y se limitará el uso del ERS para mejorar el control. Estas decisiones buscan reducir incidentes y mejorar la visibilidad en situaciones complejas.
Las propuestas serán sometidas a votación final, con la mayoría de cambios previstos para aplicarse en el Gran Premio programado a inicios de mayo, marcando un punto clave en la evolución del reglamento.