Las artesanas textiles sostienen una parte esencial del patrimonio cultural de México, pero su trabajo todavía enfrenta bajos ingresos y escaso reconocimiento económico. La informalidad, el regateo y la intermediación mantienen a miles de mujeres en condiciones laborales desfavorables.
Una blusa bordada puede requerir entre ocho y 25 días de elaboración y generar apenas entre 50 y 300 pesos. Además, las trabajadoras consultadas sitúan el pago promedio de su actividad alrededor de 20 pesos por hora.
Artesanas textiles enfrentan una amplia brecha económica
El ingreso mensual promedio de estas mujeres alcanza 3 mil 699 pesos. Los hombres dedicados a actividades similares reciben aproximadamente 7 mil 399 pesos mensuales, según datos retomados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo.
Asimismo, más del 96 por ciento de las artesanas trabaja en la informalidad. Esta situación limita su acceso a prestaciones y reduce las posibilidades de construir mayor estabilidad económica mediante su oficio; Por otro lado, el regateo obliga a algunas productoras a aceptar precios inferiores al valor de su trabajo. La necesidad de recuperar recursos para comprar materiales dificulta rechazar estas ofertas.
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Seguridad social sigue siendo un desafío
También existe una profunda brecha en protección laboral. Solo 2.4 por ciento de las mujeres de la artesanía textil tiene acceso a seguridad social, frente al 12.4 por ciento de los hombres.
En consecuencia, organizaciones especializadas plantean impulsar la venta directa, reducir la dependencia de intermediarios y reconocer económicamente el conocimiento artesanal. El movimiento Original también promueve colaboraciones sin intermediarios y rechaza el regateo; El trabajo artesanal aporta 18.4 por ciento del PIB cultural mexicano, mientras 79.5 por ciento de las artesanas textiles trabaja en micronegocios sin establecimiento.