La conectividad entre México y Estados Unidos recibe un impulso después de meses de incertidumbre. Washington retiró las restricciones que limitaban el crecimiento de aerolíneas mexicanas desde los principales aeropuertos del Valle de México.
La decisión también abre oportunidades para ciudades con fuertes vínculos económicos y familiares, como Miami. Sin embargo, las compañías deberán evaluar la demanda y obtener las autorizaciones correspondientes antes de anunciar nuevos vuelos.
Restricciones aéreas dejan de frenar nuevas rutas
El Departamento de Transporte estadounidense revocó las medidas aplicadas contra operaciones desde el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles. La resolución tiene efecto inmediato y permite presentar nuevamente solicitudes para ampliar servicios hacia Estados Unidos.
El conflicto surgió por la reducción de horarios de aterrizaje en el AICM y el traslado obligatorio de vuelos cargueros al AIFA. Washington consideró que esas decisiones afectaban la competencia y contradecían el acuerdo bilateral de transporte aéreo firmado en 2015.
México respondió mediante una negociación que permitió devolver espacios operativos a compañías estadounidenses en el AICM. Además, ambos gobiernos alcanzaron un memorándum para ordenar el acceso a las franjas horarias y recuperar certidumbre en el mercado aéreo.
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Miami puede ganar mayor conectividad con México
Para Miami, la apertura regulatoria crea condiciones favorables para fortalecer vuelos de turismo, negocios y visitas familiares. La ciudad funciona como una puerta estratégica entre Estados Unidos, México, América Latina y el Caribe, aunque todavía no existen anuncios definitivos sobre rutas adicionales.
Aeroméxico y Volaris celebraron la decisión porque elimina barreras para planear nuevos servicios. Asimismo, el sector aeronáutico mexicano considera que el acuerdo mejora la competencia, amplía opciones para pasajeros y fortalece el intercambio comercial entre ambos países.
La suspensión llega antes de una temporada de alta movilidad internacional y reduce un foco de tensión bilateral. También permite que aeropuertos y aerolíneas revisen frecuencias, destinos y alianzas con mayor seguridad jurídica para sus próximas decisiones comerciales.