El hogar no solo simboliza estabilidad: también representa una herencia emocional y económica que merece previsión. En México, heredar una vivienda sin un plan claro puede abrir la puerta a disputas familiares, juicios prolongados y pérdida de patrimonio. El derecho sucesorio, regulado por el Código Civil Federal, permite definir con precisión qué ocurrirá con casas, departamentos o terrenos tras el fallecimiento de su propietario.
Al hablar de sucesión, existen dos caminos legales: la testamentaria y la legítima. La primera ocurre cuando se ha elaborado un testamento válido ante notario, lo que brinda certeza jurídica y evita interpretaciones ambiguas. Según el Colegio de Notarios de la Ciudad de México, este trámite no requiere testigos salvo en casos especiales, y su formalización puede hacerse incluso aprovechando beneficios como los que ofrece el “mes del testamento” cada septiembre.
Evita la sucesión intestada y protege tu patrimonio
Cuando no hay testamento, la ley impone una sucesión legítima, lo cual implica un orden de herederos determinado por el parentesco. Aunque este proceso busca proteger a los familiares más cercanos, también puede derivar en procesos legales largos y costosos. Además, si no hay herederos reconocidos, el bien podría pasar a manos del Estado o de instituciones de beneficencia pública.
Julio César Mendoza, de Inmuebles24, recomienda acudir a especialistas legales e inmobiliarios para tomar decisiones informadas. Planear con tiempo evita pérdidas económicas y emocionales, y fortalece la seguridad jurídica del núcleo familiar.
En 2025, se reportó que más del 60% de las transmisiones de inmuebles en México ocurrieron sin testamento, lo que subraya la necesidad de promover una cultura de previsión.