Hay una herida silenciosa en las calles de México: cientos de adolescentes y jóvenes están muriendo cada semana por causas prevenibles. Entre enero y junio de 2025, más de 7 mil 500 jóvenes entre 10 y 34 años perdieron la vida por accidentes y homicidios, según cifras preliminares del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), difundidas en enero de 2026.
Entre los adolescentes de 10 a 14 años y los jóvenes de 15 a 24, los accidentes fueron la principal causa de muerte, con 315 y 3 mil 205 casos respectivamente. En los grupos de 25 a 34 y 35 a 44, el panorama se agrava: los homicidios lideran las estadísticas, con 4 mil 90 y 3 mil 264 víctimas. Estas cifras retratan realidades marcadas por la inseguridad, la falta de prevención y un entorno social que sigue fallando a su generación más joven.
El reto de transformar entornos para salvar vidas
Lo más alarmante de estos datos es que las muertes no provienen de enfermedades crónicas, sino de hechos evitables. Las agresiones y los accidentes siguen reflejando un contexto de abandono estructural. La precariedad en el transporte público, la falta de infraestructura vial segura, la escasa inversión en salud mental y la persistente violencia criminal componen un escenario trágico.
Por otro lado, el informe también revela que las tasas de mortalidad disminuyeron en todos los grupos de edad respecto a 2024. Esta reducción, aunque leve, abre la puerta a políticas más efectivas si se actúa con decisión.
En el mismo semestre, México registró 402 mil 320 muertes en total. El 55.7 por ciento correspondió a hombres y el 44.2 por ciento a mujeres. Enero fue el mes más letal. Y el Estado de México encabeza la lista de entidades con más decesos.