La muerte de un migrante cubano bajo custodia federal reavivó el debate sobre las condiciones en centros de detención migratoria en Estados Unidos. El caso ocurrió en Texas y expuso contradicciones entre autoridades federales y testigos presenciales.
Geraldo Lunas Campos, migrante de origen cubano, murió el 3 de enero en una instalación de detención en El Paso. Mientras el gobierno federal sostuvo que intentó suicidarse, un testigo afirmó que guardias lo inmovilizaron con fuerza hasta que perdió el conocimiento.
Migrante muere tras altercado en centro de detención
Un testigo detenido en la misma instalación aseguró que varios custodios esposaron, derribaron y sujetaron al migrante por el cuello. Según su relato, Lunas Campos dejó de moverse pocos minutos después de que los guardias lo inmovilizaron en el suelo.
Asimismo, la Oficina del Médico Forense del condado de El Paso informó a la familia que un reporte preliminar clasificó la muerte como homicidio por asfixia causada por compresión en el cuello y el pecho. Esa evaluación contradijo la versión inicial de las autoridades migratorias.
El Departamento de Seguridad Nacional modificó posteriormente su declaración y afirmó que el migrante se resistió de forma violenta y continuó intentando quitarse la vida. La agencia sostuvo que el personal intentó auxiliarlo antes de que dejara de respirar.
Investigación genera presión sobre autoridades migratorias
La muerte ocurrió en Camp Montana East, una instalación temporal construida en terrenos militares. El centro comenzó a operar en 2025 y alberga a miles de migrantes detenidos en procesos de deportación.
Además, defensores de derechos humanos señalaron que el caso refleja patrones documentados durante años en centros de detención. Investigaciones previas vinculan técnicas de inmovilización con muertes bajo custodia en distintos estados.
Datos oficiales muestran que una clasificación final de homicidio podría abrir la puerta a responsabilidades penales o civiles. Sin embargo, el caso enfrenta limitaciones jurisdiccionales debido a su ubicación en una base militar federal.