Un caso de fecundación in vitro en Florida abrió un intenso debate sobre la seguridad de los tratamientos de reproducción asistida en Estados Unidos. Una pareja que descubrió que la bebé que criaba no compartía su carga genética podrá conservar su custodia permanente, luego de alcanzar un acuerdo con los padres biológicos y recibir la aprobación judicial.
La historia ocurrió en Orlando, donde Tiffany Score y Steven Mills recurrieron a una clínica de fertilidad para formar una familia. Meses después del nacimiento de la niña comenzaron las dudas por diferencias físicas evidentes. Las pruebas genéticas confirmaron que el embrión implantado no pertenecía a la pareja, lo que dio inicio a un proceso legal para esclarecer lo sucedido.
Fecundación in vitro vuelve al centro del debate
Las investigaciones permitieron localizar a los padres biológicos del embrión. Después de varias conversaciones, ambas familias acordaron que la menor permanecerá con la pareja que la gestó, dio a luz y la ha cuidado desde su nacimiento. Al mismo tiempo, los padres biológicos podrán mantener una relación con la niña bajo los términos establecidos por el acuerdo judicial.
Además, la jueza responsable del caso destacó que la resolución prioriza el bienestar y la estabilidad emocional de la menor. También subrayó que alcanzar un acuerdo durante los primeros meses de vida puede favorecer su desarrollo.
La demanda presentada contra el centro de fertilidad también puso bajo la lupa los protocolos de control aplicados en este tipo de procedimientos en Estados Unidos. Asimismo, la clínica involucrada anunció el cierre de sus operaciones durante 2026 mientras enfrentaba otros procesos legales relacionados con presuntas negligencias; Por otro lado, el caso mantiene abiertas algunas investigaciones sobre el destino de otros embriones almacenados por la pareja.
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