Venezolanos radicados en Miami encontraron una forma inesperada de expresar años de frustración política. Tras conocerse la captura de Nicolás Maduro y su traslado a una cárcel federal en Nueva York, miembros de la diáspora comenzaron a enviarle cartas cargadas de ironía, memoria y denuncia.
La iniciativa surgió de una joven venezolana que emigró siendo adolescente y hoy vive en el sur de Florida. Desde Miami, decidió recopilar mensajes anónimos de venezolanos dentro y fuera del país para enviarlos directamente al centro de detención donde permanece el exmandatario.
La propuesta se difundió rápidamente en redes sociales. En pocas horas, miles de venezolanos compartieron mensajes dirigidos a quien consideran responsable del colapso económico y social de Venezuela. Muchos no podían expresarse libremente desde su país de origen.
El envío incluyó textos breves, algunos con humor mordaz y otros con relatos duros sobre la vida bajo el régimen. Para muchos participantes, el acto tuvo un efecto liberador y colectivo.
Venezolanos convierten la memoria en protesta creativa
Las cartas combinan sátira con recuerdos personales. Algunos mensajes hacen referencia a episodios públicos de Maduro, mientras otros narran pérdidas familiares vinculadas a la falta de acceso a medicamentos y servicios básicos.
Además, el gesto tomó fuerza simbólica dentro de la comunidad venezolana de Miami, especialmente en zonas como Doral, donde la noticia de la captura desató concentraciones espontáneas de celebración y llanto.
Por otro lado, el envío de correspondencia directa a una figura antes considerada intocable generó una sensación de cierre emocional para muchos. La acción permitió canalizar años de silencio forzado a través de un acto pacífico y legal.
Un fenómeno que sigue creciendo
La autora de la iniciativa confirmó que planea enviar nuevas cartas debido a la cantidad de mensajes recibidos. La participación continúa en aumento, impulsada por venezolanos que ven en esta acción una forma de resistencia simbólica.
En consecuencia, datos migratorios recientes indican que más de siete millones de venezolanos abandonaron su país en la última década, con Florida como uno de los principales destinos, un contexto que explica la carga emocional detrás de esta expresión colectiva.