Florida avanza en planes para ampliar su red de centros de detención para migrantes, con la posible conversión de un enorme almacén industrial en Florida Central. Agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas realizaron una visita exploratoria al sitio, ubicado a unos 30 minutos de los parques de Disney, como parte de una evaluación preliminar.
El gobernador Ron DeSantis reiteró que el estado busca expandir su capacidad de detención hacia nuevas regiones, debido a la distancia de los centros actuales. Las instalaciones conocidas como Alligator Alcatraz, en los Everglades, y Deportation Depot, cerca de la frontera con Georgia, resultan insuficientes para las operaciones actuales.
El inmueble inspeccionado se encuentra en el condado de Orange y cuenta con más de 37.000 metros cuadrados. La estructura, construida en 2024, triplica el tamaño de Alligator Alcatraz, que tiene capacidad para unas 3.000 personas. ICE confirmó que la visita tuvo un carácter preliminar y que aún no existe una decisión final.
Rechazo político y críticas humanitarias a centros de detención
Funcionarios locales y legisladores demócratas rechazaron públicamente la posibilidad de habilitar el almacén como centro de detención. Autoridades del condado advirtieron sobre riesgos humanitarios al adaptar muelles de carga como espacios para personas detenidas.
La representante estatal Anna Eskamani sostuvo que el proyecto tendría impactos ambientales y económicos negativos en una región turística clave. Además, recordó que el inmueble tiene zonificación industrial y requeriría permisos especiales para cambiar su uso.
El plan surge en un contexto de endurecimiento migratorio en Florida. Bajo la llamada Operación Tidal Wave, el estado reporta cerca de 20.000 detenciones, muchas de ellas realizadas en colaboración con agencias locales bajo acuerdos federales.
Organizaciones de derechos humanos han cuestionado las condiciones en los centros de detención existentes. Reportes oficiales indican que al menos cinco personas murieron bajo custodia migratoria en Florida el año pasado, lo que mantiene el debate abierto sobre el alcance y las consecuencias de esta expansión.