La historia de un pato que conquistó a miles de aficionados durante el Mundial de la FIFA en México tomó un giro inesperado. Merlín, el ave que se volvió viral por acompañar a su familia con una camiseta de la selección mexicana, ahora protagoniza una conversación sobre derechos de imagen y propiedad intelectual en pleno torneo.
La popularidad de Merlín creció rápidamente después del partido inaugural celebrado en Ciudad de México. Las imágenes del pato caminando entre aficionados se difundieron por redes sociales y medios internacionales, hasta convertirlo en una especie de mascota no oficial del Mundial.
Registro de Pato Merlín y protección de su imagen
Ante la creciente exposición mediática, la familia de Merlín decidió registrar su nombre e imagen ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial. El objetivo es impedir que terceros utilicen comercialmente la figura del animal sin autorización ni compensación económica.
Karla Ivette Gómez, propietaria de Merlín, explicó que la medida busca mantener el control sobre cualquier posible explotación comercial. La decisión llegó después de que comenzaran a aparecer productos inspirados en el famoso pato y de que varias empresas mostraran interés en aprovechar su popularidad.
Otra lectura recomendada: Colombiamoda Miami destaca el diseño latinoamericano
Mundial y propiedad intelectual en la era viral
El caso refleja cómo un fenómeno espontáneo puede transformarse en un activo con valor comercial. Además, pone sobre la mesa la importancia de proteger marcas, personajes e identidades que adquieren notoriedad gracias al alcance digital.
Mientras la conversación continúa, Merlín sigue siendo una de las imágenes más reconocidas del Mundial celebrado en México. La FIFA incluso lo ha destacado como parte de la narrativa cultural del torneo y su familia ya analiza posibles proyectos relacionados con su creciente fama.