La relación entre Bogotá y Washington entra en una etapa distinta apenas días después del cambio de gobierno. Colombia autorizó una cooperación militar más estrecha con Estados Unidos para combatir organizaciones vinculadas al narcotráfico, un giro que ya provoca cuestionamientos políticos y constitucionales.
El secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, anunció en Panamá que el Gobierno de Abelardo de la Espriella solicitó colaboración para operaciones militares conjuntas. Además, confirmó la incorporación colombiana al Escudo de las Américas, coalición regional creada por Donald Trump para coordinar acciones contra redes criminales transnacionales.
Colombia abre una nueva cooperación militar con Washington
De la Espriella había prometido durante su campaña fortalecer la ofensiva contra el llamado narcoterrorismo. Su administración busca ahora apoyo militar, inteligencia y coordinación internacional para enfrentar a decenas de organizaciones armadas que operan en diferentes regiones del país.
La oposición respondió con dureza. Legisladores de izquierda calificaron la decisión como una renuncia a la soberanía y cuestionaron su constitucionalidad. El artículo 173 de la Constitución establece que corresponde al Senado autorizar el tránsito de tropas extranjeras por territorio colombiano.
Una alianza que abre un debate político y constitucional
Hegseth se reunió también con el ministro de Defensa, Jorge Mora, para formalizar la incorporación al Escudo de las Américas. Washington presenta el acuerdo como el comienzo de una nueva etapa bilateral después de las tensiones mantenidas durante el Gobierno de Gustavo Petro.
Por otro lado, la cooperación se inserta en una estrategia regional estadounidense más amplia. Ecuador ya desarrolló operaciones conjuntas contra organizaciones criminales, mientras la Administración Trump ha aumentado el uso de herramientas militares contra redes consideradas terroristas o narcotraficantes.
El anuncio todavía deja interrogantes sobre el alcance concreto de las operaciones y los procedimientos internos necesarios para ejecutarlas. Colombia continúa siendo el mayor productor mundial de cocaína y enfrenta más de 30 grupos armados con alrededor de 20.000 integrantes, factores que convierten el acuerdo en una decisión de enorme impacto para su seguridad.