Los pediatras de Florida mantienen su respaldo al calendario científico de vacunas infantiles frente a los cambios promovidos por Donald Trump. La principal asociación pediátrica estatal advirtió que modificar las recomendaciones podría aumentar la confusión entre familias y reducir una cobertura que ya preocupa.
La Sección de Florida de la Academia Estadounidense de Pediatría rechazó modificar sus recomendaciones. Su presidenta, Rana Alissa, afirmó que los médicos continuarán guiándose por evidencia científica. La postura responde a la orden ejecutiva que plantea separar la vacuna contra sarampión, paperas y rubéola y ampliar determinadas exenciones.
Pediatras defienden las vacunas basadas en evidencia
Trump también volvió a relacionar las vacunas con el autismo, una afirmación descartada por décadas de investigaciones científicas. La pediatra Tara Williams calificó ese debate como resuelto y advirtió sobre posibles complicaciones graves si disminuye la inmunización infantil.
Además, la Academia Estadounidense de Pediatría calificó la orden como peligrosa. Su presidente, Andrew Racine, sostuvo que retrasar u omitir dosis aumenta riesgos mientras el sarampión continúa circulando.
Florida enfrenta una cobertura infantil insuficiente
El debate adquiere especial importancia dentro del estado. Florida registra 155 casos de sarampión durante 2026, muchos vinculados con un brote ocurrido en enero en la Universidad Ave Maria, en el condado de Collier.
Asimismo, la cobertura promedio entre niños que ingresan al jardín de infancia alcanza 88.9 por ciento. La Organización Mundial de la Salud sitúa alrededor del 95 por ciento el nivel necesario para lograr inmunidad colectiva contra el sarampión.
Sarasota presenta una cobertura de 82.1 por ciento, mientras Calhoun alcanza 98.7 por ciento. Miami-Dade registra 90.8 por ciento. Estas diferencias mantienen abierta la preocupación entre especialistas por posibles nuevos brotes.
Florida alcanzó 94.1 por ciento en 2017, su registro reciente más próximo al umbral recomendado contra el sarampión. Los pediatras consideran prioritario recuperar esos niveles.