Las costas de Miami enfrentan un verano marcado por una presencia extraordinaria de algas. El sargazo en Miami se acumula en distintas playas y obliga a reforzar las tareas de limpieza. El fenómeno también plantea retos ambientales y económicos para el sur de Florida, Estados Unidos.
La magnitud del problema va mucho más allá de la arena. Datos científicos indican que el Gran Cinturón Atlántico de Sargazo registró en junio su segundo nivel más alto desde que comenzaron las mediciones satelitales. Además, el Caribe y el Golfo alcanzaron máximos históricos regionales.
Sargazo en Miami impulsa nuevas respuestas
Las acumulaciones afectan la experiencia de residentes y turistas cuando el alga llega a tierra y comienza a descomponerse. Asimismo, este proceso puede liberar sulfuro de hidrógeno y otros compuestos que deterioran la calidad del aire cerca de grandes concentraciones.
Miami-Dade intensifica las labores de recolección para mantener operativa su costa. Durante julio fueron retiradas unas 9,000 toneladas de las playas del condado, una cantidad mensual sin precedentes.
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La ciencia busca convertir el problema en oportunidad
Investigadores de la Universidad de Miami estudian una alternativa que podría cambiar el manejo del alga. El proyecto utiliza larvas de mosca soldado negra para procesar sargazo y explorar su transformación en fertilizante y alimento sostenible para acuicultura.
Por otro lado, científicos prueban dispositivos con GPS, cámaras y sensores para seguir las manchas flotantes. La información permitiría anticipar mejor su trayectoria y preparar las costas antes de cada llegada.
El reto seguirá exigiendo investigación antes de aprovechar ampliamente esta biomasa. Estudios recientes han detectado arsénico en sargazo varado, por lo que cualquier uso comercial necesita controles que garanticen seguridad; La escala explica la urgencia. El cinturón atlántico alcanzó alrededor de 33.5 millones de toneladas este verano, mientras Miami-Dade retiró una cifra récord durante julio.