Florida retiró los permisos que permitían a las policías locales instalar lectores automáticos de matrículas en carreteras estatales, ante las crecientes preocupaciones por privacidad y posibles abusos de estos sistemas de vigilancia.
El Departamento de Transporte de Florida (FDOT) revocó todas las autorizaciones existentes para colocar estos dispositivos en derechos de vía estatales. La decisión afecta tecnologías como las cámaras Flock, utilizadas por numerosas agencias policiales para registrar matrículas, ubicación y horario de paso de vehículos.
Will Watts, director de operaciones del FDOT, justificó la medida por el rápido crecimiento de estos sistemas y los reportes sobre mal uso de datos y vigilancia.
Cámaras Flock generan preocupación por la privacidad
El gobernador Ron DeSantis respaldó la decisión y aseguró que la vigilancia había llegado demasiado lejos. También cuestionó si los dispositivos recopilan únicamente información sobre matrículas o capturan datos adicionales de conductores y pasajeros.
La orden no alcanza los equipos instalados en propiedad privada ni en derechos de vía locales, donde se encuentra aproximadamente el 98% de estos dispositivos, según DeSantis.
Sin embargo, algunas autoridades fueron más lejos. La Oficina del Sheriff de Jacksonville anunció que dejará de utilizar lectores de matrículas en todo el condado de Duval, aunque reconoció que han funcionado como herramientas de investigación.
Flock defiende el uso policial de su tecnología
Flock Safety rechazó las prohibiciones y aseguró que sus sistemas ayudan a localizar personas desaparecidas, recuperar vehículos robados y resolver delitos graves.
La compañía ha realizado cambios ante las críticas sobre privacidad. Entre ellos, redujo de un mes a una semana el periodo predeterminado para conservar datos sobre movimientos y anunció mayores controles para detectar búsquedas anormales.
Las preocupaciones aumentaron después de que un policía de Kentucky fuera acusado de utilizar el sistema más de 2,000 veces para rastrear a su expareja.
Florida se suma a una reacción más amplia contra esta tecnología. Texas suspendió recientemente el financiamiento estatal para estos dispositivos, mientras más de 100 gobiernos locales del país han cancelado o decidido no renovar contratos de lectores de matrículas desde 2025.