El próximo gobierno de Abelardo de la Espriella prepara un giro en la política exterior de Colombia con el anuncio del cierre de embajadas y la ruptura de relaciones diplomáticas con Cuba y Nicaragua. La decisión marca un cambio frente a la estrategia seguida durante décadas y contrasta con la postura del presidente saliente, Gustavo Petro.
Antes de concluir su mandato, Petro viajó a La Habana para reunirse con el presidente Miguel Díaz-Canel. Desde Cuba llamó a expresar solidaridad con la isla y propuso al presidente Donald Trump y al secretario de Estado Marco Rubio impulsar un diálogo entre civilizaciones, en un mensaje que anticipó las diferencias con la administración entrante.
Abelardo de la Espriella cambia el rumbo diplomático
El presidente electo aseguró que su gobierno cerrará las embajadas de Colombia en 14 países, incluidas las de Cuba y Nicaragua. Además, reiteró que romperá relaciones con ambos gobiernos al sostener que no mantendrá vínculos con lo que calificó como tiranías.
La postura fortalece una línea más cercana a la política exterior impulsada por Donald Trump hacia Cuba. También representa un endurecimiento respecto al gobierno de Iván Duque, cuya administración mantuvo fuertes diferencias con La Habana, aunque sin cerrar la representación diplomática.
Exnegociadores advierten riesgos para la paz
El anuncio generó críticas de figuras que participaron en el proceso de paz con las antiguas FARC. Humberto de la Calle calificó como un error romper relaciones con Cuba y destacó el papel que desempeñó la isla durante las negociaciones que culminaron con el acuerdo de paz. A su juicio, el gobierno cubano actuó con profesionalismo y contribuyó a facilitar el diálogo.
Asimismo, Juan Manuel Santos y otros impulsores del proceso defendieron en distintos momentos la participación de Cuba como país garante. Tras la llegada de Petro, Bogotá y La Habana retomaron la cooperación para un nuevo intento de diálogo con el ELN, aunque ese proceso terminó sin resultados. Ahora, el cambio de gobierno apunta a una política exterior alineada con Washington y a descartar nuevas negociaciones con los grupos armados.