Una comparación sobre la decoración de la Casa Blanca desató un enfrentamiento entre Donald Trump y Barack Obama, además de provocar una inesperada reacción de uno de los diseñadores de The Cheesecake Factory. La controversia comenzó durante un mitin demócrata en Cleveland, Ohio, donde el expresidente criticó los cambios realizados en la residencia presidencial.
Ante sus seguidores, el exmandatario cuestionó la abundancia de adornos dorados y bromeó con que el edificio parecía una combinación entre un palacio de Saddam Hussein y un restaurante de la conocida cadena estadounidense. El comentario provocó risas, pero también críticas en redes sociales.
Trump rechaza las burlas de Barack Obama
El presidente republicano respondió el lunes a las declaraciones y defendió sus proyectos de remodelación. Además, aprovechó la polémica para cuestionar la gestión de su antecesor.
Desde su regreso al poder, Trump ha impulsado cambios importantes en la Casa Blanca, entre ellos la transformación del Jardín de las Rosas en un patio, la demolición del Ala Este para construir un salón de baile y la incorporación de elementos dorados.
La comparación también recordó los análisis del escritor Peter York, quien anteriormente había relacionado los gustos decorativos de Trump con los de Saddam Hussein por su preferencia por el oro, el mármol y los retratos personales.
Diseñador de The Cheesecake Factory cuestiona la comparación
Rick McCormack, antiguo vicepresidente de diseño de la cadena, rechazó que sus restaurantes compartan la estética de las remodelaciones presidenciales.
Explicó que The Cheesecake Factory desarrolló un concepto de lujo accesible, caracterizado por grandes columnas, murales, iluminación elaborada y materiales como granito y piedra caliza.
La propuesta surgió bajo la dirección de David Overton, fundador del primer establecimiento en Beverly Hills en 1978. McCormack contribuyó posteriormente a extender ese estilo por distintos restaurantes del país.
El diseñador también defendió la vigencia comercial de una estética que considera difícil de reproducir actualmente debido al aumento de los costos de construcción.
Aunque reconoció que los gustos cambian, lamentó que la confrontación política involucrara a una empresa ajena a la disputa.
Para McCormack, la crítica de Barack Obama simplificó dos propuestas arquitectónicas diferentes y convirtió una discusión sobre diseño en otro episodio de polarización política.