La política exterior de Estados Unidos hacia Cuba y Venezuela volvió a ocupar un lugar central en la Casa Blanca después de nuevas declaraciones de Marco Rubio relacionadas con seguridad regional y transición política.
Durante una reunión encabezada por Donald Trump, el secretario de Estado defendió la continuidad de conversaciones con La Habana, aunque dejó claro que cualquier resultado debe traducirse en beneficios concretos para la población cubana. Además, insistió en que Washington continuará involucrado en el proceso diplomático.
Marco Rubio vincula Cuba con seguridad nacional
Rubio aseguró que la cercanía geográfica entre Cuba y Florida convierte la situación de la isla en un asunto estratégico para Estados Unidos. Asimismo, advirtió que un “Estado fallido” a pocas millas del territorio estadounidense representa riesgos directos para la seguridad nacional.
El secretario de Estado también criticó duramente la estructura económica cubana y señaló que gran parte de los ingresos permanecen bajo control de conglomerados relacionados con las Fuerzas Armadas. Del mismo modo, sostuvo que esos recursos no benefician realmente a la población.
Las declaraciones de Marco Rubio llegaron además en medio de nuevas discusiones sobre Venezuela y el manejo de recursos petroleros tras la captura de Nicolás Maduro ocurrida en enero de 2026.
Petróleo venezolano sigue dentro de la estrategia
Rubio explicó que más de diez millones de barriles de petróleo venezolano han ingresado a Estados Unidos desde comienzos de año como parte de un esquema de estabilización económica y transición política.
El funcionario afirmó que los ingresos energéticos ya no están siendo desviados y ahora forman parte de un plan más amplio impulsado por la administración Trump. Según Marco Rubio, la estrategia busca reorganizar el sector petrolero venezolano bajo condiciones de mercado y abrir espacios para empresas estadounidenses y occidentales mientras Washington mantiene presión diplomática simultánea sobre distintos gobiernos de la región.