La violencia volvió a tocar a una comunidad religiosa de México y dejó una pregunta difícil sobre la seguridad de quienes acompañan diariamente a sus comunidades. El sacerdote Román de la Cruz Hernández fue asesinado en el estado de Hidalgo.
El párroco de Santa Cruz, perteneciente a la diócesis de Huejutla, tenía 48 años. Su cuerpo fue localizado el 15 de septiembre junto a la carretera Tolago-Tetlapaya, en los límites de Lolotla y Tlanchinol.
La noticia generó preocupación entre los fieles de la región y también alcanzó a comunidades mexicanas en el extranjero. En ciudades como Miami, donde miles de familias mantienen vínculos culturales y familiares con México, estos hechos adquieren una dimensión cercana.
El sacerdote asesinado en México y el llamado a investigar
La Conferencia del Episcopado Mexicano expresó solidaridad con la diócesis de Huejutla y pidió una investigación exhaustiva. También solicitó que las autoridades esclarezcan los hechos y procuren justicia de manera expedita; Asimismo, el obispo José Hiraís Acosta Beltrán pidió evitar especulaciones mientras las autoridades desarrollan las investigaciones. El llamado busca preservar la información oficial durante una etapa todavía marcada por la incertidumbre.
Román de la Cruz Hernández nació en Mazahuacán, municipio de Lolotla, Hidalgo. Fue ordenado sacerdote el 18 de diciembre de 2006 y desde septiembre de 2024 encabezaba la comunidad de Santa Cruz.
También coordinaba la Comisión para la Pastoral Profética de la diócesis de Huejutla. Su trayectoria muestra el papel que las comunidades religiosas mantienen en distintas regiones de México; El caso vuelve a colocar la seguridad y la justicia en el centro de la conversación pública. Para las comunidades hispanohablantes de Miami, la noticia también conecta con una realidad que muchas familias siguen de cerca desde Estados Unidos.
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