El Miami Heat dejó escapar un partido clave ante su rival divisional y volvió a exhibir problemas de consistencia. Orlando Magic aprovechó un tercer cuarto para el olvido del conjunto local y selló una victoria de 133-124 que completó la barrida en la serie de la temporada.
Miami dominó buena parte de la primera mitad con ritmo ofensivo y control del marcador. Sin embargo, la falta de solidez defensiva y los errores en la toma de decisiones marcaron un quiebre que cambió por completo el rumbo del encuentro disputado en la Capital del Sol.
El Miami Heat pierde control tras un colapso defensivo
Además, el tercer cuarto resultó decisivo. Orlando firmó un parcial de 40-20 que desarmó la estructura del Miami Heat. Las pérdidas de balón, la baja intensidad defensiva y la derrota en los rebotes facilitaron segundas oportunidades que el Magic capitalizó sin resistencia.
El entrenador Erik Spoelstra reconoció la fragilidad del equipo en ese tramo. Señaló que el Heat puede anotar con cualquiera, pero paga caro cuando no defiende ni controla los tableros. Esa tendencia se repitió durante el juego y permitió que Orlando tomara ventaja definitiva.
Asimismo, las estadísticas reflejaron un duelo parejo en tiros de campo y triples. Sin embargo, Miami realizó menos lanzamientos, perdió el balón 18 veces y concedió una clara ventaja en rebotes ofensivos. Esa combinación resultó letal en un partido de alta exigencia.
Orlando capitaliza errores y desplaza a Miami en el Este
Por otro lado, el Magic sostuvo su impulso en el último cuarto cada vez que el Miami Heat intentó reaccionar. Aunque el equipo local redujo la diferencia en varios momentos, Orlando respondió con ejecuciones rápidas y volvió a estirar el marcador.
La derrota provocó un movimiento en la tabla. Orlando superó a Miami y le arrebató una posición directa en la Conferencia Este, dejando al Heat nuevamente fuera del séptimo puesto tras una noche marcada por la irregularidad.