Un migrante venezolano que había permanecido varios años en Estados Unidos murió apenas unas horas después de regresar a su país en un vuelo de deportación, cuando los terremotos del 24 de junio provocaron el colapso del hotel donde las autoridades lo mantenían alojado temporalmente en La Guaira.
Daniel Núñez, de 28 años, había iniciado un proceso de asilo en Estados Unidos y, tras permanecer bajo custodia de ICE, aceptó regresar voluntariamente a Venezuela. Su madre, Oswadeliz Núñez, relató que esperaba reencontrarse con él al día siguiente de su llegada, pero ese momento nunca ocurrió debido a la tragedia.
La historia del migrante venezolano terminó entre los escombros
Daniel cruzó la frontera entre México y Estados Unidos en 2022 y comenzó un trámite de asilo. En mayo de este año, agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) lo detuvieron cuando se dirigía a su trabajo en la construcción.
Su madre explicó que él ya había decidido regresar a Venezuela porque consideraba que la presión contra los migrantes había aumentado. Sin embargo, mientras permanecía bajo custodia migratoria, los agentes lo convencieron de firmar su deportación con la promesa de que volvería a su país en pocos días.
El vuelo aterrizó en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar el 24 de junio con 146 pasajeros. Tras completar revisiones médicas y administrativas, las autoridades trasladaron a Daniel y a otros deportados al hotel El Santuario, en Macuto, donde pasarían la noche antes de regresar con sus familias.
Aproximadamente 40 minutos después de la última llamada que Daniel hizo a su madre, dos fuertes terremotos sacudieron el centro-norte de Venezuela y el edificio colapsó.
Una búsqueda marcada por el dolor
Oswadeliz viajó desde El Tigre hasta La Guaira para buscar a su hijo. Durante varios días recorrió hospitales, clínicas y morgues sin obtener respuestas.
Finalmente acudió a la morgue provisional instalada en el puerto de La Guaira. Allí identificó el cuerpo gracias a un tatuaje en el brazo izquierdo, el mismo que años antes había provocado una discusión entre ambos.
Después enfrentó nuevos obstáculos para recuperar los restos. Según relató, las autoridades le informaron que la cremación gratuita tardaría entre 10 y 30 días, por lo que decidió pagar 680 dólares a un crematorio privado para agilizar el proceso y regresar a casa con las cenizas.
Los registros judiciales revisados por CNN indican que Daniel no tenía antecedentes penales en Estados Unidos. Solo acumulaba infracciones de tránsito relacionadas con conducir sin licencia y exceso de velocidad.
El Departamento de Seguridad Nacional afirmó que el vuelo llegó sin incidentes y señaló que, una vez entregadas las personas deportadas a Venezuela, ICE deja de ser responsable de ellas. Mientras tanto, la madre de Daniel insiste en que las autoridades venezolanas deben revisar sus protocolos para proteger a quienes regresan al país tras una deportación.