Florida enfrenta un escenario crítico de salud pública ante recortes presupuestarios que afectarían directamente a personas que viven con VIH. Organizaciones civiles advierten que más de 16.000 pacientes podrían perder acceso a su tratamiento a partir de marzo si el estado aplica los cambios propuestos.
Cientos de activistas se movilizaron en Tallahassee para rechazar la reducción de 120 millones de dólares al Programa de Asistencia para Medicamentos contra el SIDA. Actualmente, este programa sostiene el tratamiento de unas 30.000 personas, casi una cuarta parte de quienes viven con VIH en Florida.
Defensores de la salud señalan que la mayoría de los pacientes afectados pertenecen a comunidades afroamericanas y latinas. Estas poblaciones ya enfrentan barreras estructurales de acceso al sistema sanitario, lo que agrava el impacto de los recortes.
Nuevos criterios amenazan continuidad del tratamiento contra el VIH
El Departamento de Salud de Florida argumenta que la medida responde a la expiración de subsidios federales vinculados a la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio. Bajo el nuevo esquema, solo calificarían personas con ingresos inferiores al 130% del nivel federal de pobreza y se limitaría el acceso a ciertos medicamentos de marca.
Organizaciones especializadas alertan que estos cambios interrumpirían tratamientos efectivos y aumentarían el riesgo de transmisión del VIH. También advierten que obligar a cambiar medicamentos sin criterios clínicos pone en riesgo la estabilidad de los pacientes.
Florida mantiene altos índices de nuevas infecciones
Florida ocupa uno de los primeros lugares del país en nuevos diagnósticos de VIH. En el condado de Miami-Dade, la tasa casi duplica el promedio estatal, lo que refuerza las preocupaciones sobre el impacto colectivo de las medidas.
Además, expertos anticipan un aumento significativo de personas sin seguro médico en el estado. El alto costo de los seguros privados deja a muchos pacientes sin alternativas viables para sostener su tratamiento.
Activistas reportan miedo e incertidumbre entre quienes viven con VIH. Para ellos, la pérdida del tratamiento no representa solo un retroceso médico, sino una amenaza directa a su calidad de vida y a la salud pública de Florida.