Marco Rubio lidera cumbre mundial contra la extrema izquierda
El secretario de Estado, Marco Rubio, reunió en Washington a representantes de 66 países para coordinar una estrategia internacional contra grupos políticos violentos de extrema izquierda. El funcionario de origen cubano y una de las figuras republicanas con mayor influencia en Florida encabezó el encuentro en la sede del Departamento de Estado.
La reunión, conocida informalmente como la “cumbre Antifa”, forma parte de la política de la Administración de Donald Trump para convertir el combate contra estas organizaciones en una prioridad de seguridad nacional y política exterior.
Durante su discurso inaugural, Rubio afirmó que el terrorismo de extrema izquierda representa una amenaza que existe desde hace décadas, pero que actualmente atraviesa un nuevo periodo de expansión.
El secretario de Estado incluyó en esa categoría a organizaciones anticapitalistas, comunistas, anarquistas y marxistas. Las acusó de emplear discursos sobre igualdad y justicia para justificar ataques contra oleoductos, ferrocarriles, redes eléctricas, laboratorios y otras infraestructuras.
Rubio también mencionó movimientos históricos como las Brigadas Rojas italianas, los Tupamaros uruguayos, Weather Underground y la Organización Revolucionaria 17 de Noviembre. Según explicó, las nuevas células comparten propaganda, financiamiento, objetivos y canales de comunicación encriptados.
Además, criticó a medios de comunicación, universidades e instituciones que, desde su perspectiva, minimizan la violencia de extrema izquierda mientras concentran su atención en el extremismo de derecha.
España, Canadá, Alemania, Argentina, Italia, Israel, Chile y Uruguay participaron en la cumbre. México, Brasil, China, Nicaragua y Colombia no aparecieron en la lista oficial de asistentes.
El encuentro culminó ocho meses de gestiones diplomáticas y coincidió con el anuncio de subvenciones estadounidenses de entre uno y tres millones de dólares para organizaciones europeas vinculadas con temas como soberanía, migración, censura y uso político del sistema judicial.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, prometió utilizar herramientas financieras para impulsar la colaboración internacional. Stephen Miller, subjefe de gabinete de la Casa Blanca, también respaldó la ofensiva contra los grupos radicales.
Trump ya había designado a Antifa como organización terrorista y Washington clasificó a cuatro grupos europeos como organizaciones terroristas extranjeras. El Gobierno ofrece recompensas de hasta 10 millones de dólares por información sobre sus mecanismos de financiamiento.
Un estudio del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales registró un aumento de los ataques de izquierda en Estados Unidos. Sin embargo, señaló que esa violencia todavía permanece por debajo de los niveles históricos atribuidos a extremistas de derecha y organizaciones yihadistas.
La cumbre confirma que la Casa Blanca pretende extender esta agenda más allá de Estados Unidos. No obstante, su decisión de concentrarse en la extrema izquierda también ha provocado cuestionamientos sobre el equilibrio y los intereses políticos de la estrategia.
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