La administración de Donald Trump intensificó su ofensiva política contra el Gobierno de Cuba, mediante advertencias públicas, presiones económicas y llamados a la población para impulsar un cambio de régimen. La estrategia también coincide con los esfuerzos republicanos por movilizar al exilio cubano en Florida antes de las elecciones legislativas del 3 de noviembre.
Durante un mitin en Fort Myers, el presidente estadounidense aseguró que su Gobierno se ocupará de la isla después de Irán. Además, planteó la posibilidad de acercar buques militares a sus costas y posteriormente enviar al secretario de Estado, Marco Rubio, para negociar.
Washington intensifica las advertencias contra Cuba
El Departamento de Estado y el Comando Sur difundieron mensajes que instan a los ciudadanos cubanos a promover transformaciones políticas.
El general Francis L. Donovan, comandante del Comando Sur, cuestionó la corrupción y los privilegios de la élite gobernante, mientras llamó a la población a aprovechar el momento para actuar.
Por su parte, Rubio respaldó la presión contra La Habana y planteó la posibilidad de establecer contactos discretos con los servicios de inteligencia estadounidenses.
La CIA también publicó un mensaje dirigido a quienes buscan cambios políticos, invitándolos a colaborar confidencialmente con la agencia.
Crisis humanitaria agrava la tensión entre ambos países
Las declaraciones ocurren mientras Washington mantiene un embargo petrolero y restricciones que han profundizado los problemas de abastecimiento energético en la isla.
La escasez de combustible afecta el funcionamiento de la red eléctrica y dificulta el suministro de productos esenciales, en medio de una crisis humanitaria.
Según la información difundida, Trump también ordenó reforzar la presencia de inteligencia estadounidense y mantiene presión naval sobre el territorio cubano.
Aunque el mandatario ha insistido en que podría conseguir sus objetivos sin una intervención militar, sus declaraciones recientes aumentaron la incertidumbre sobre los siguientes pasos de Washington.
La situación de Cuba también ocupa un lugar importante en la campaña electoral estadounidense.
El presidente republicano busca fortalecer el respaldo de los votantes cubanoamericanos de Florida, un sector relevante para su partido ante unas elecciones legislativas que podrían modificar el equilibrio político en el Congreso.
Mientras tanto, la combinación de amenazas, sanciones y llamados al cambio de régimen mantiene abierta una nueva etapa de confrontación entre Washington y La Habana.