Un sismo de magnitud 5.1 sacudió la región peruana de Junín la noche del sábado y dejó al menos cinco personas muertas, más de 50 heridas y alrededor de 300 damnificadas, además de severos daños en viviendas, templos y zonas agrícolas del Valle del Mantaro.
La mayor devastación se registró en el anexo de Pumpunya, distrito de Chongos Bajo, donde numerosas construcciones de adobe colapsaron en cuestión de segundos debido a la fuerza del movimiento telúrico.
El sismo destruyó viviendas y un patrimonio histórico
El Instituto Nacional de Defensa Civil informó que entre las víctimas mortales se encuentran tres adultos mayores de más de 70 años. Además, las autoridades mantienen las labores de rescate mientras evalúan la magnitud de los daños.
En Pumpunya, decenas de familias pasaron la noche al aire libre por temor a nuevas réplicas. El Instituto Geofísico del Perú registró al menos doce movimientos posteriores al temblor principal.
La emergencia también provocó la muerte de animales de granja y afectó cultivos de papa, maíz, cebada, trigo y zanahoria, actividades de las que dependen numerosas familias de la región.
Uno de los daños más simbólicos fue el colapso de la Cruz del Señor de Cani Cruz, un monumento de piedra con casi cinco siglos de antigüedad reconocido como Patrimonio Cultural de la Nación. Además, el techo de la Iglesia Matriz de la comunidad sufrió un derrumbe parcial.
Autoridades mantienen las labores de rescate
Fotógrafos y periodistas que documentan la emergencia describieron escenas de destrucción con viviendas reducidas a escombros, personas atrapadas y pérdidas materiales de gran magnitud.
El presidente del Instituto Geofísico del Perú, Hernando Tavera, explicó que la gravedad de los daños está relacionada con la fragilidad de muchas viviendas rurales construidas con adobe y otros materiales tradicionales que ofrecen menor resistencia ante movimientos sísmicos.
La Policía Nacional, bomberos y equipos de emergencia continúan desplegados en la zona afectada con más de 50 rescatistas y varias unidades de apoyo, mientras no se descarta que el número de víctimas aumente conforme avanzan las labores de búsqueda.
La Conferencia Episcopal Peruana expresó su solidaridad con las familias afectadas y pidió acompañar a quienes perdieron a sus seres queridos y sus viviendas tras la tragedia.