Chile enfrenta una de las emergencias ambientales más graves de los últimos años mientras brigadas y equipos de rescate continúan combatiendo incendios forestales activos en varias regiones del país. La situación mantiene en alerta máxima a autoridades y comunidades locales.
Los incendios afectan principalmente zonas del centro y sur de Chile, donde el fuego ya consumió más de treinta mil hectáreas. Las llamas provocaron víctimas fatales, decenas de heridos y miles de personas damnificadas, además de daños severos a viviendas e infraestructura.
Chile despliega recursos ante incendios activos
El presidente Gabriel Boric decretó estado de catástrofe en las regiones de Ñuble y Bío Bío para reforzar la respuesta estatal. La medida permitió acelerar evacuaciones preventivas y el despliegue de fuerzas de emergencia en sectores de alto riesgo.
Además, Senapred confirmó que varios focos permanecen activos en regiones como La Araucanía y la Metropolitana. Las autoridades decretaron alerta roja en distintos puntos debido a la propagación acelerada del fuego por altas temperaturas y fuertes vientos.
Boric reconoció que el combate nocturno mostró avances, aunque advirtió que las condiciones climáticas diurnas podrían reactivar incendios. El mandatario coordina acciones con gobernadores, alcaldes y organismos técnicos en terreno.
Víctimas, ayuda internacional y llamado a prevención
El balance oficial reporta diecinueve personas fallecidas, setenta y cinco heridas y más de mil quinientas damnificadas en todo Chile. Asimismo, al menos trescientas veinticinco viviendas quedaron completamente destruidas.
El gobierno agradeció el apoyo internacional ofrecido por países de América y destacó el envío de brigadistas y recursos especializados. México, Estados Unidos, Canadá, Brasil y Argentina confirmaron asistencia al país sudamericano.
Las autoridades investigan el origen de los incendios, aunque reiteraron que la mayoría se produce por acción humana. El Ejecutivo llamó a extremar medidas preventivas, especialmente en zonas rurales, para evitar nuevas tragedias mientras continúan las labores de control.