El Gobierno de Uruguay confirmó que mantiene conversaciones con Estados Unidos sobre la posibilidad de recibir migrantes deportados de distintos países, incluidos ciudadanos cubanos. Aunque las negociaciones siguen abiertas y todavía no existe un acuerdo definitivo, la iniciativa forma parte de una estrategia que Washington también ha discutido con otros gobiernos de América Latina.
La eventual medida surge mientras Cuba atraviesa una profunda crisis económica y energética que ha impulsado una nueva ola migratoria hacia distintos países de la región.
Gobierno de Uruguay confirma conversaciones con Washington
La Cancillería uruguaya explicó a CNN que el diálogo con Estados Unidos comenzó hace varios meses y que, por ahora, las partes no han alcanzado un compromiso concreto.
El Departamento de Estado estadounidense evitó comentar sobre las conversaciones diplomáticas, aunque otros países, como Paraguay y Ecuador, ya aceptaron recibir deportados de terceros países dentro de acuerdos similares.
Uruguay ya cuenta con antecedentes recientes en materia migratoria. En 2024 puso en marcha el programa de Residencia por Arraigo, que permitió regularizar la situación de unas 20.000 personas, muchas de ellas originarias de Cuba.
Durante 2025, el país registró un récord histórico de inmigración cubana. Datos oficiales indican que más de 22.000 ciudadanos de la isla ingresaron al territorio uruguayo, mientras cerca de 7.000 salieron, una cifra que triplicó los registros del año anterior.
La crisis en Cuba impulsa la migración
Especialistas señalan que Uruguay resulta atractivo por el acceso a servicios públicos, salud, educación y seguridad social, además de ofrecer mecanismos relativamente ágiles para regularizar la residencia.
Mientras tanto, la situación dentro de Cuba continúa deteriorándose. Las recientes sanciones impuestas por la administración del presidente Donald Trump al sector turístico aumentaron la presión sobre una economía ya afectada por la escasez de combustible, alimentos y electricidad.
En lo que va del año, la isla ha sufrido al menos cinco apagones nacionales y, en algunas provincias, los cortes eléctricos se prolongan durante varios días. Las protestas por la falta de energía y agua también se han multiplicado en distintos sectores de La Habana.
El Gobierno cubano rechaza las acusaciones de Washington y sostiene que las sanciones estadounidenses agravan la crisis humanitaria. Para muchos cubanos que permanecen en el extranjero, regresar a la isla dejó de ser una opción viable debido a las condiciones actuales.