La tortilla mexicana encontró un lugar inesperado fuera de nuestro planeta. Rodolfo Neri Vela impulsó su incorporación al menú espacial durante su histórica misión con la NASA, demostrando que un alimento cotidiano de México podía resolver problemas reales en microgravedad.
El astronauta mexicano pidió incluir tortillas en los alimentos de la misión STS-61B. La elección tenía una ventaja práctica frente al pan. Las tortillas producen pocas migajas, algo importante dentro de una nave donde las partículas pueden flotar y alcanzar equipos delicados.
La tortilla mexicana encontró su lugar en el espacio
La experiencia resultó tan conveniente que las tortillas terminaron convirtiéndose en un alimento habitual para astronautas de distintas nacionalidades. Además, permiten envolver otros ingredientes y preparar comidas sin depender del pan tradicional.
La historia también representa una curiosa aportación mexicana a la exploración espacial. Neri Vela no solo participó en una misión científica. También llevó consigo una parte reconocible de la cultura gastronómica de México.
Asimismo, la utilidad de la tortilla continúa vigente. En abril de 2026, autoridades mexicanas destacaron nuevamente sus ventajas para las misiones espaciales por su practicidad, durabilidad y facilidad de almacenamiento.
Lee también: ICE incauta miles de artefactos antiguos en Florida
De México a las nuevas misiones de la NASA
El regreso de la tortilla a la conversación espacial tomó fuerza con Artemis II. Para el viaje alrededor de la Luna se contemplaron 58 tortillas dentro del menú preparado para la tripulación.
Por otro lado, los alimentos espaciales deben responder a condiciones muy distintas de las terrestres. La preparación sencilla, el almacenamiento eficiente y la reducción de partículas resultan fundamentales durante un vuelo.
La aportación de Neri Vela mantiene así una vigencia singular. Cuatro décadas después de su viaje, la tortilla continúa vinculada con la alimentación espacial y las nuevas etapas de exploración lunar; Artemis II contempla un viaje de alrededor de 10 días y una tripulación de cuatro astronautas. Su menú confirma que aquella petición mexicana terminó convirtiéndose en una solución duradera para comer fuera de la Tierra.