El yacimiento petrolífero Vaca Muerta, en el sur de Argentina, se convirtió en un nuevo escenario de las tensiones entre Estados Unidos y China. La disputa surgió por los planes tecnológicos de una cooperativa eléctrica de Neuquén y su relación comercial con Huawei.
La cooperativa CALF, que ofrece distribución eléctrica y conectividad, negocia con la compañía china para desarrollar un centro de datos y ampliar su red de fibra óptica hacia la cuenca petrolera.
Vaca Muerta concentra disputa por tecnología y datos
Sergio Fernández Novoa, gerente de Tecnologías de la Información y Comunicación de CALF, aseguró que Andrew Dilts, agregado de Asuntos Económicos de la Embajada estadounidense, le envió un mensaje en julio.
Según el directivo, Dilts le advirtió sobre “traspasar límites” y mencionó la política estadounidense de restringir o revocar visas a ejecutivos que realicen determinadas operaciones comerciales con Huawei.
CALF hizo públicos los mensajes y solicitó explicaciones. Posteriormente, sus directivos se reunieron con el embajador estadounidense Peter Lamelas, quien confirmó que las advertencias reflejaban una política de Washington.
Durante el encuentro también abordaron las futuras compras tecnológicas de la cooperativa y la posibilidad de encontrar proveedores alternativos.
China rechaza las advertencias de Estados Unidos
La Embajada de China acusó a Washington de promover una narrativa de amenaza contra sus empresas y consideró que esas acciones afectan el libre mercado. Huawei, por su parte, afirmó que opera como una compañía privada y cumple las regulaciones de cada país.
Lamelas mantuvo sus cuestionamientos y señaló públicamente los riesgos que, a juicio de Estados Unidos, implica utilizar tecnología china para administrar información estratégica. China rechazó esas acusaciones y las vinculó con una “mentalidad de guerra fría”.
La disputa ocurre mientras el Gobierno de Javier Milei incorpora restricciones para empresas controladas directa o indirectamente por gobiernos extranjeros en determinados proyectos de infraestructura.
Sin embargo, Argentina también conserva vínculos económicos con Beijing. El Banco Central renovó recientemente su acuerdo de intercambio de monedas con China y amplió su vigencia a cinco años.
Pese a las advertencias estadounidenses, CALF sostiene que continuará evaluando proveedores según las condiciones que considere más convenientes para sus proyectos.