La infancia mexicana enfrenta una realidad que sigue resistiendo los avances sociales. Durante 2025, alrededor de 3.5 millones de personas entre cinco y 17 años realizaron trabajo infantil en México.
La Encuesta Nacional de Trabajo Infantil, publicada por el INEGI en octubre de 2026, ubicó la tasa nacional en 12.6 por ciento. La medición incluye ocupaciones no permitidas y tareas domésticas realizadas durante jornadas prolongadas o bajo condiciones riesgosas.
El trabajo infantil en México mantiene profundas desigualdades
Del total identificado, 1.8 millones realizaron ocupaciones no permitidas. Esto significa que trabajaron antes de la edad legal o participaron en actividades consideradas peligrosas por la legislación mexicana.
Asimismo, 1.9 millones desempeñaron quehaceres domésticos en condiciones inadecuadas. Algunas personas aparecen en ambos grupos, por lo que las categorías no deben sumarse para calcular el total.
Los niños registraron una tasa de 15 por ciento, frente a 10.2 por ciento entre las niñas. Además, la población indígena alcanzó 24.9 por ciento, casi el doble del promedio nacional; Para las familias mexicanas de Miami y otras ciudades estadounidenses, estas cifras reflejan una preocupación que atraviesa fronteras. La migración, las remesas y los vínculos familiares conectan directamente a ambas comunidades.
No te pierdas: Un nuevo restaurante transforma las noches de Miami Beach
Educación y protección marcan el camino
Combatir este problema exige mantener a las infancias en las aulas y fortalecer los ingresos familiares. También requiere inspecciones laborales eficaces, apoyos comunitarios y cadenas productivas libres de explotación.
Por otro lado, las empresas vinculadas comercialmente con México pueden revisar proveedores y procesos. Una política responsable protege derechos, reduce riesgos reputacionales y promueve oportunidades económicas más justas.
El panorama cambió poco durante una década. México pasó de 3.6 millones de menores en trabajo infantil en 2015 a 3.5 millones en 2025; Guerrero presentó la tasa estatal más alta, con 22.6 por ciento. Oaxaca llegó a 20.9 por ciento y Chiapas a 20.3 por ciento, confirmando que la desigualdad territorial sigue definiendo las oportunidades infantiles.