La exposición al plomo continúa siendo un problema de salud pública que puede pasar inadvertido dentro de los hogares mexicanos. Una investigación difundida por la Universidad Iberoamericana advierte que alrededor de 1.4 millones de niñas y niños en México presentan niveles de plomo en sangre asociados con intoxicación.
El problema preocupa especialmente durante la infancia porque este metal puede afectar el sistema nervioso, los riñones y la sangre. La Secretaría de Salud también ha documentado que incluso exposiciones consideradas bajas pueden relacionarse con alteraciones del neurodesarrollo y dificultades en el aprendizaje.
Intoxicación por plomo mantiene riesgos para la niñez
Entre las posibles fuentes de exposición se encuentran algunas actividades industriales, pinturas, baterías y determinados productos de alfarería. En México, diferentes investigaciones han prestado especial atención a la cerámica tradicional vidriada con plomo utilizada para preparar, almacenar o servir alimentos.
La exposición no siempre genera señales evidentes de inmediato. Por ello, especialistas destacan la importancia de identificar posibles fuentes dentro del hogar y realizar estudios de sangre cuando exista sospecha de contacto frecuente con este metal.
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Niños en México enfrentan exposición desde distintas fuentes
La alimentación también puede influir en la manera en que el organismo absorbe el plomo. La normativa sanitaria mexicana señala que las deficiencias de calcio, hierro y zinc pueden incrementar su absorción, retención y toxicidad.
El problema ha sido documentado anteriormente a escala nacional. Datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2018-2019, retomados por la Secretaría de Salud, estimaron una prevalencia nacional de intoxicación por plomo de 17.4 porcentaje entre niñas y niños de uno a cuatro años. La evidencia refuerza la necesidad de prevención, vigilancia y reducción de fuentes de exposición.